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Soy absolutamente negado para dibujar, y a
la vista de lo que sigue tampoco me llamaría osado. A lo sumo,
atrevido, en el mal sentido de la palabra. Quizá inconsciente.
Lo cierto es que en ocasiones uno no alcanza a tener las luces
necesarias para expresar sus pensamientos o emociones con las
letras. Lo que dicen de que una imagen vale más que mil
palabras, además de incierto en muchas ocasiones, aquí es una
excusa. Por eso inventé a Sisqua. Que él cargue con parte de mi
desfachatez. |