María, Gratia plena.

 

María, ¡Gratia
Plena! Tus labios
cubren de dulzura
el glande de mis sueños más secretos,
e impúberes.

Como ayer.

Y tu lengua, …
¡Ay, tu lengua, … ¡
Siembra
de fiebres y ansiedad
de vivir
este otoño falaz
y zafio,
traiccionero.

Como ayer.

Oteo el tiempo.
la vida resultó un camino demasiado corto
galván y aventurado
al que vencerse una sola vez.

Da igual.
tu mano diligente y suave sigue ahí,
prodigando generosa caricias a mis miedos
niños.

 

Como ayer.


Pues niños somos
pese a los calendarios.

 

10/2010