Son días infames. Quizá
es tu sangre, mi sangre
el filtro preciso. Toca despertar
aunque en los oidos estallen
marchas banalizadoras. No hay ya
brida que sujete
los tiempos.

Suenan sirenas sobre Bagdad. También
mis oidos revientan, los gritos, la furia,
satán desatado blasfema mi nombre
y tu nombre y el verbo
sagrado libera
en las almas su fuerza. Nace
la desazón
en el alma del poeta.

El fuego es vertido, indolente,
imparable, cual furia
sin mente. Arrasa la tierra, bosques,
pastizales, penetra
las cuevas
resbala su lengua castrante
por debajo de las puertas. Arde oriente
y occidente estalla, las masas
hoy son personas, gente,
- no conocen, no saben, -
movilizada.

Desembozó la furia ya todas sus farsas
para asomarse a nuestros pensamientos,
tocar en rapto, los razonamientos
sembrar de hiel, tic-tac, los corazones.

Despierta, ser, dibujo de los dioses.