Cansada, la luna.

 

Ella,

es la luna blanca,

de trémulas carnes

andar cimbreante

y cadencia pausada.

 

Regresa a su casa,

al caer de la tarde.

 

Pasea un suspiro,

grácil y ligero

derrama en la tierra

su cuerpo de niña

morena y alada,

simiente, nenúfar

para una mañana

nueva, esperanzada,

y crecida en promesas.

 

Calza sus zuecos

blancos y gastados,

viste albas leyendas

ya casi olvidadas,

vencidas, secretas

cautas, desarmadas.

 

La noche es su casa,

el insomnio, el tributo

que sus sueños pagan,

recuerdos de miel

y de azúcar de caña,

tenues, languidecen,

bailando su danza

hasta la alborada.

 

Tiene la tez nívea

y sembrada de pecas

viejas golondrinas

que el cosmos alegran,

sonrisa bonita

y algo desmayada

y el talle, ...

tan tierno, ...

de hojaldre ...

y recuerdos ...

de fábulas ...

y agua.

 

Anda, fatigada,

la mirada huida.

Aunque el sudor la cubre,

siempre inmaculada.

La yergue la fuerza

que anida en su vientre

fecundo, de hembra

preñada de estrellas

y amores silentes.

 

Y regala brisas,

y flores australes

su manto armiñado,

en playas estivales,

lecho, por San Juan

para los amantes.

 

La acaricio el cuello

con dedos de talco,

urgentes, sedientos, ...

enamorados,

siento su temblor

de diosa que sufre,

por ella, me duelo,

me inflamo en su lumbre,

me rindo a su celo.

 

Beso su mejilla

que el dolor ya cubre

de escarcha y de un fuego

extraviado en octubre ,

y la rozo los labios ...

por robarle un beso.

 

Pasos, silenciosos

de nuevo devienen,

saetas implacables,

insistente acoso

del angosto tiempo

de esta ávida tierra,

marcando sus ritmos,

quebrando quimeras.

 

Baja la cabeza,

oculta la mirada

entre su melena

de olas y de alpaca.

Su sonrisa queda,

cómplice, atrevida,

truhana, me regala.

cual preciosa prenda.

 

Ya dobla esa esquina

de nubes tiernas,

seduce a la noche

y sin un reproche

juega al escondite

entre los cometas.

 

Se oculta entre tules

y tibios ensueños,

entre los luceros

de la primavera.

 

De nuevo se aleja

aterida y blanca,

cansada, la luna,

la luna, lunera.