CENTRO DE ESTUDIOS DEL MAESTRAZGO
 

 

 

EL MAESTRAZGO HISTÓRICO

 

 

Por Juan B. Simó Castillo.

PUBLICACIONES DEL CENTRO DE ESTUDIOS DEL MAESTRAZGO

CUADERNO Nº 1 ‑ AGOSTO, 1982


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 EL AUTENTICO MAESTRAZGO

Maestrazgo viene de maestre, señor, jefe o primera dignidad de una orden militar. El maestrazgo constituía el territorio de su jurisdicción y asignación económica. La dignidad de maestre de las órdenes militares estuvo investida de numerosas preminencias, jurisdicciones y facultades, así como cuantiosas pertenencias y réditos.

En el Reino de Valencia recibió el nombre de Maestrat (= Maestrazgo), en el siglo XIV, un extenso territorio del sector norte de la actual provincia de Castellón, tomándolo del de maestre de la orden de Montesa a la que perteneció. Así pues, la denominación comarcal y la unidad histórica del territorio, procede de la jurisdicción que tuvieron durante siglos los maestres de la orden de Montesa. Y aunque el intento de establecer una división comarcal sistemática de la región valenciana es reciente, en la grandiosa obra de A. J. Cavanilles (1), donde se esquematiza el primer mapa comarcal provincial, se respeta el criterio histórico de Maestrazgo de Montesa. Asimismo, el célebre historiador‑geógrafo C. Sarthou Carreres (2), al comentar las demarcaciones histórico ‑ naturales de nuestra provincia afirma: “podemos señalar en nuestra provincia tres comarcas bien delimitadas por tradiciones, costumbres, dialectos y especial idiosincrasia. Son: La Plana, el Aragón Castellonense y las villas y lugares que pertenecían al Maestrazgo”. Por otra parte, a lo largo de los siglos (desde el siglo XIV a nuestros días), la tradición popular ha recogido de algún modo la conciencia de este tipo de afinidades comunes existentes entre los pueblos del antiguo Maestrazgo, manteniéndose siempre vivo en sus gentes el concepto de "comarca" del Maestrat, subdividiendo la gran extensión de su territorio, para mayor concreción, en dos mitades, Alt y Baix Maestrat.

La preponderancia económico‑cultural del Maestrazgo de Montesa en el norte valenciano extendió su área de influencia a zonas próximas, con las cuales, de otra parte, se ha hallado vinculado por una serie de similitudes históricas, geográficas, artísticas y de buena vecindad, con lo cual la denominación Maestrazgo, en ocasiones, se hace extensible a comarcas bien definidas desde muy antiguo como son la de Morella y Tinança de Benifassá, y que nada tienen que ver con el Maestrazgo de Montesa. Es por ello que hoy el nombre de Maestrazgo traspasa sus propios límites y hasta parece perder su propia significación histórica. Así, un extenso rincón perteneciente a las provincias de Castellón y Teruel, a partir de 1970, se engloba, por su proximidad geográfica, singular parentesco histórico‑artístico y por buscar un quehacer común, en su deseo de superación, y pasan a formar la Mancomunidad Turística denominada del Maestrazgo. (3) De esta mancomunidad forman parte tierras que si pertenecieron al auténtico Maestrazgo y de ahí el tomar tal designación, pero otros pueblos son de la comarca de Els Ports de Morella, y el tercer grupo lo integran pueblos turolenses. Pero éste no es el Maestrazgo histórico, es un nuevo maestrazgo, el Maestrazgo de la Mancomunidad Turística. Tampoco Morella tiene nada que ver con el verdadero Maestrazgo, pues nunca perteneció, ni ella ni su comarca, a orden militar alguna. El considerar a la monumental e histórica ciudad parte del mismo (así como a los restantes municipios de la mencionada Mancomunidad) proviene de 1849, en que fue nombrada capital de la llamada Comandancia General del Maestrazgo, (con jurisdicción en tierras valencianas, aragonesas y hasta catalanas) después de haber desempeñado la capitanía carlista con el general Cabrera, el llamado "tigre del Maestrazgo". (4)

Igualmente el nombre de Maestrazgo ha trascendido a las denominaciones geográficas, entendiéndose con él una gran superficie norteña valenciana, árida y solitaria, montañosa y perdida.

También la denominación Maestrat (Alt y Baix) se aplica actualmente en diferentes estudios de comarcalización sin que, en la mayoría de casos, se tengan en cuenta los límites históricos, puesto que las delimitaciones atienden a otras diversas razones. (5)

En las páginas que van a continuación intentamos hacer una síntesis de los fundamentos históricos de la extensa, antigua, popular y entrañable comarca del Maestrat de Montesa.

 

  • LAS ORDENES MILITARES EN LA RECONQUISTA  DE LA ZONA NORTE CASTELLONENSE

Las órdenes militares fueron instituciones religioso‑militares que tenían como finalidad combatir a los infieles. Tuvieron su origen en el siglo XI, al surgir la devoción por los cristianos de visitar los Santos Lugares, lo cual trajo como consecuencia la aparición de unas organizaciones destinadas a proteger a los peregrinos de todo tipo de peligros. Con el tiempo estas organizaciones ampliarían sus objetivos, dedicándose a defender con las armas las distintas rutas. Nacían las órdenes religioso-militares; entre ellas la de San Juan del Hospital y la del Templo de Salomón.

Hospitalarios y Templarios, al tiempo que fueron haciéndose imprescindibles en Tierra Santa, se difundían rápidamente por los reinos de España (s. XIII). El poder real hubo de ir confiando a las órdenes militares la defensa de las inseguras fronteras de los territorios conquistados, acabando por ser dominio de las mismas las regiones fronterizas y estando activamente en todas las empresas militares importantes.

Sus proezas admiraron a los príncipes de tal forma que Alfonso de Aragón, en su vejez y sin sucesión, legó en testamento su reino a tres órdenes militares, entre éstas la del Hospital y la del Temple (1131). Tan curioso testamento no se cumplió; las órdenes renunciaron a la donación a cambio de ciertas concesiones y reservas, entre las cuales se concedían distintos castillos, con sus respectivos distritos, a las citadas órdenes una vez fuesen conquistados a los sarracenos. (6)

La conquista del entonces reino árabe valenciano la llevaría a cabo Jaime I (de 1232 a 1245), pero sin duda fue la consecuencia natural de los esfuerzos, tanto políticos como guerreros, de los reyes anteriores; asimismo en el ánimo de conquista tuvo gran importancia el éxito conseguido por el Conquistador en esta zona norte castellonense. (7) Jaime I para llevar a cabo sus empresas de conquista precisó pactar con prelados, órdenes militares, ricos‑hombres y caballeros quienes le ayudaron a cambio de un reparto de las tierras conquistadas a los moros.

Hallándose Jaime I ante Burriana (1233), acudieron al deseo del Conquistador los Hospitalarios, ante el abandono al monarca de algunos barones y las urgencias del asedio. Hugo de Follalquer (castellán hospitalario de la orden) facilitó medios en tan desesperada situación. Correspondió el rey a la colaboración hospitalaria con estimadas franquicias y una amplia confirmación de las donaciones de los reyes predecesores. De este modo el Hospital quedaría señor del castillo de Cervera "una vez tomado a los sarracenos".

El importante enclave árabe de Peñíscola (8) se entregaría pacíficamente a Jaime I, en 1233, tras haber éste conquistado Burriana y después del frustrado intento protagonizado en 1225. Incorporado el castillo de Peñíscola al orbe cristiano, los maestres o castellanes del Temple (Ramón Patot) y Hospital (Hugo de Follalquer), dice la Crónica de Jaime 1 (9), acuden alegando ante los moros que a ellos correspondían los castillos del entorno peñiscolano por donación de los reyes anteriores, y aduciendo que si Peñíscola, lo pus honrat logar, se había rendido no debían tener deshonra en hacerlo ellos también.

Pocos días después se entregaban los castillos de Chivert, Cervera, Pulpis.... unos al monarca, otros a los maestres o castellanes de las órdenes. De este modo, las órdenes militares del Hospital de San Juan de Jerusalén y la orden del Templo de Salomón, a partir de 1233 poseerían:

-         Los Hospitalarios el castillo de Cervera, con todos sus términos y pertenencias. Sería la Encomienda (hospitalaria) de Cervera de la Frontera, origen del famoso bailío.

-         Los Templarios, igualmente por privilegios anteriores, tomarían bajo su dominio los castillos de Chivert, Pulpis y Culla. Por otra parte, en tratado realizado por Jaime II con la orden, en 1294, (10) se concedían a la orden el castillo de Peñíscola, el de Ares y el de Cuevas de Vinromá, con todos sus términos y pertenencias.

Las dos órdenes, hecha realidad la conquista del territorio valenciano, se establecieron en la comarca repoblándola. Ambas habían prestado una importante colaboración en su conquista, y, después, establecidas serían como un ejército permanente para la guerra contra los árabes. No obstante, hasta principios del siglo XIV, la zona sufre las consecuencias de una serie de tensiones y confluencias de intereses de señores, reyes y órdenes que fueron alternando su dominio en distintos castillos.

 

  • BREVES DATOS DE “LOS CASTILLOS" QUE POSTERIORMENTE INTEGRARIAN  EL LLAMADO MAESTRAZGO

En el lenguaje político medieval la palabra "castillo" (castrum) significaba tanto fortaleza pétrea de fines militares, como una unidad geográfica de territorio bajo su protección, constituyente de un distrito o señorío feudal con común jurisdicción e incluso costumbres.

Tras la reconquista, el territorio de la actual provincia de Castellón quedó parcelado en un mosaico de castells. Es decir, una trama de jurisdicciones, heredada de los árabes. Esta, división territorial tenía mucho que ver con diversas circunstancias de carácter geográfico y guardaba estrecha relación con factores humanos y culturales. Es por ello, observa Sánchez Adell (11) que esta correlación entre las unidades históricas y los factores geográficos debería ser tenida más en cuenta a la hora de establecer las divisiones comarcales.

 

CASTILLO DE ARES (CASTELL DARES)

  • Cuenca hidrográfica de la alta Carbonera.

  • Ares del Maestre (Ares del Maestrat).

  • Conquistado a los árabes en 1232, fue enclave real y señorío de Artal de Alagón. En 1294 pasó a la orden del Temple.

 

CASTILLO DE LAS CUEVAS (CASTELL DE LES COVES)

  • Cuenca alta y media del Riu de Coves.

  • Cuevas de Vinromá (Les Coves de Vinromá o Les Coves d'Avinromà) ‑ Albocácer (Albocásser)

    • Salsadella (Salzedella)

    • Sarratella (Serratella) ‑ Tirig

    • Torre Endoménech (Torre d'Endomenech o La Torre dels Domenges) ‑ Villanueva de Alcolea (Vilanova d'Alcolea)

      •  Conquistado en 1233. En 1235 pasó a posesión de Blasco de Alagón, a la muerte de éste es donado a la orden de Calatrava (1243). En 1275 sería de Artal de Alagón por cambio con la orden, en 1293 pertenecería a la corona y al año siguiente pasaría a los Templarios.

    • Dentro de este castell se incluía a Sierra Engarcerán (La Serra d`En Galceran), pero este municipio no se incorporaría a la orden de Montesa.

 

CASTILLO DE CULLA (CASTELL DE CULLA)

  • Cuenca de Montlleó

  • Culla

      • Adzaneta (Atzeneta)

      • Benafigos

      • Molinell (desaparecido)

      • Torre Embesora (Torre d'En Besora)

      • Villar de Canes (Vilar de Cans)

      • Vistabella del Maestrazgo (Vistabella del Maestrat)

      • Benasal (Benassal)

    • Fue señoreado por Pedro I a fines del siglo XI, siendo donado a los Templarios por Pedro II en 1213. Reconquistado por Jaime I en 1234, pasaría a Blasco de Alagón en 1235, luego a su hija Constanza, casada con Guillén de Anglesola, y después al hijo de éstos que lo conservaría hasta 1303 en que lo vendió a la orden del Temple.

 

CASTILLO DE CERVERA (CASTELL DE CERVERA)

o       Cuenca hidrográfica media de los ríos o ramblas Sénia valenciano, Cervol y Cervera.

o       Cervera

  •  San Mateo (Sant Mateu)

  • Chert (Xert) (con el Molinar y Barçella, sus anejos)

  • La Jana (Con Carrascal)

  • Traiguera (incluía los actuales términos de San Jorge‑‑‑SantJordi del Maestrat, antes Mas dels Estellers‑ y San Rafael del Río ‑Sant Rafel del Maestrat o Sant Rafel del Riu‑.

  • Canet (Canet lo Roig)

  • Cálig (Cálig)

  • Rosell (Se incorporaría a los Hospitalarios tras un pleito con el convento de Benifasar)

o       Donado por Ramón Berenguer IV a la orden de los Hospitalarios. Entrega confirmada por Alfonso, II en 1171, por Pedro II en 1208 y por Jaime I en 1233 al tomar posesión de él Hugo de Follalquer, maestre o castellán del Hospital.

 

CASTILLO DE PEÑISCOLA (CASTELL DE PANISCOLA 0 PENISCOLA)

o       Cuenca hidrográfica baja de los ríos o ramblas Sénia, Cervol, Cervera y Pulpis.

o       Peñíscola (Paníscola, Peníscola o Penyiscola)

o       Benicarló

o       Vinaroz (Vinarós)

o       Irta o Hirta (desaparecido)

  • Conquistado por Jaime I en 1233, pasó a Guillén II de Moncada, volviendo al poder real, en 1289 es señorío de Artal de Alagón, en 1293 Jaime II lo incorpora a la corona para el año siguiente donarlo al Temple.

 

CASTILLO DE PULPIS (CASTELL DE POLPIS)

o       Cuenca alta y media de la rambla de Polpis.

o       Santa Magdalena de Pulpis (Santa Magdalena de Polpís)

o       Concedido en 1189 por Alfonso II a los Templarios, si bien volvió después al poder de los moros. Tras la reconquista de Peñíscola fue donado a la orden de Calatrava, en 1244, para después pasar a los Templarios en 1286.

 

CASTILLO DE CHIVERT (CASTELL DE XIVERT)

o       Cuenca baja del río de Coves.

o       Alcalá de Chivert (Alcalá de Xivert).

  • Alcocebre (Alcossebre) (Otras alquerías y poblados desaparecieron).

o       Importante en la época del Cid. Dado por Alfonso II, en 1169, a los Templarios. En 1225 Jaime I lo donaría a Rodrigo Ximénez de Luesia, para rectificar después, en 1233, y entregarlo al Temple.

 

  • CON LOS BIENES TEMPLARIOS Y HOSPITALARIOS SE CREARA UNA NUEVA ORDEN

Mientras la orden del Hospital, después de 1291, se acomodaría a las nuevas circunstancias defendiendo al Mediterráneo de los musulmanes, la orden del Temple constituyó una organización multinacional extendida por toda Europa, y que escapaba a jurisdicciones civiles y eclesiásticas. Se ha dicho de los Templarios eran un estado dentro del estado y una iglesia dentro de la iglesia. La orden se enriqueció rápidamente gracias a la protección de papas y reyes y a las cuantiosas donaciones que recibían.

Dice Juan G. Atienza (12) que fueron estas tierras norteñas valencianas meta esotérica de los Templarios que buscaron en ellas una respuesta a los fines misteriosos de la orden, de ahí el deseo Templario de poseer los castillos mencionados, dándose por ello una de las concentraciones más fuertes de fortalezas en sus manos.

No obstante, poco iban a disfrutar los Templarios de sus posesiones en esta comarca, pues Jaime II, obedeciendo órdenes papales, proclamó la extinción en Aragón de la milicia del Temple, pidiendo a maestres y caballeros la entrega de sus fortalezas. Había sido Felipe IV el Hermoso de Francia, el cual sometió a los barones flamencos rebeldes y al papado (doméstico en Aviñón), en su intento de controlar totalmente sus estados y súbditos, y del que escapaba a su dominio la orden del Temple (rica, poderosa e independiente), quien acusó a la orden de hereje y criminal, coaccionando al papa, marioneta en sus manos, para que fuese abolida. El papa Clemente V, en bula del 13 de marzo de 1312, dispuso su abolición. Mientras por Europa eran perseguidos e incluso quemados vivos (en la hoguera moriría el gran maestre Jacobo Molay) sus inmensos bienes eran repartidos. Suprimida la orden y confiscados sus bienes, surgió la leyenda.

En el Reino de Valencia, el sagaz monarca Jaime II entendiendo que la grandiosa herencia templaria iba a enriquecer a los caballeros Hospitalarios, con el peligro de hacerles tan poderosos como lo habían sido los Templarios, creyó oportuno, con los bienes recibidos de la orden extinguida, crear una nueva orden, sin el carácter general de aque­lla, a la que sumase cuanto tenían y poseían los Hospitalarios en tierras valencianas, compensando a éstos con castillos, villas y lugares en Cata­luña y Aragón (entre ellos Monzón, Orta, Miravet, Cantavieja, Vich, Berga, Ripoll) La nueva orden sería meramente «valenciana y sustituiría a la disuelta en la guarnición de las costas levantinas contra invasiones musulmanas. Sería la orden de Montase.

 

  • LA ORDEN DE SANTA MARIA DE MONTESA

El rey Jaime II proyectó, con los bienes Templarios y Hospitalarios, la creación de una nueva orden, propia del territorio valenciano, y que prestaría grandes servicios en las guerras contra los árabes. Con tal propósito envió diferentes embajadas al pontífice Clemente V, quien no se avino a la petición. Accedió el sucesor, Juan XXII, pero condicionando a que la orden llevara el título de Santa Maria de Montesa y no de Montereal como pretendía el monarca, concediendo su licencia desde Aviñón, donde residía, en bula expedida el 10 de junio de 1317. (13) En ella se dice;

-         La nueva orden religiosa y militar tenía como objetivo contener las crueles invasiones de sarracenos en el Reino de Valencia, para mayor honra y gloria de Dios.

-         Nacía bajo la regla del Cister y como filial de la de Calatrava.

-         La casa solar de la orden sería el castillo de Montesa (Valencia).

-         Incorporaba y aplicaba, para siempre, todos los bienes, créditos, honores, derechos, jurisdicciones, vasallos, etc. en el Reino de Valencia de la extinguida orden del Temple, así como también lo poseído por la orden del Hospital.

-         Maestre y freires debían prestar al rey de Aragón todos los servicios y la ayuda necesaria en efectos y gentes de guerra, como lo habían hecho Hospitalarios y Templarios.

-         Etc.

Cuatro bulas pontificias posteriores completaban las normas para su implantación.

Los primeros integrantes de la nueva orden de Montesa fueron diez caballeros de la orden de Calatrava, los cuales hicieron la regla y los estatutos. Pero, a pesar de las prescripciones del papa y de los vehementes deseos del rey por instituir la orden, surgieron algunas dificultades, los Hospitalarios se resistían a entregar sus bienes y el maestre de la orden de Calatrava, a quien según la bula papal fundacional le estaba encomendada la erección de la nueva orden, armar caballeros, etc., receloso por la fundación, puso ciertos obstáculos. Finalmente el 22 de julio de 1319 tendría lugar la fundación de la orden. En la Capilla del Palacio del Obispo de Barcelona, reunidos el Comendador Mayor de Calatrava, los Abades de Santa Creus, de Benifasar y de Valldigna, Caballeros militares, de las órdenes de San Juan del Hospital, de San Jorge y de la Merced, y muchos Caballeros de la Corte Real; tras la misa solemne, vistieron el hábito y profesaron la orden de Calatrava Guíllem de Eril y otros más. A continuación el Abad de Santa Creus, autorizado por el papa, nombró primer maestre de Montesa a frey Guíllem de Eril, quien acto seguido ejerció la facultad de admitir a 8 nuevos componentes. Quedaba real y canónicamente instituida la orden. 1

El maestre, enfermo, delegó su función en frey Erimán de Eroles quien recibió el juramento de fidelidad y homenaje de estos pueblos comarcanos en San Mateo, el 31 de agosto de 1319.

Frey Guillem de Eril, primer maestre de Montesa, moriría en ese mismo año en el castillo de Peñíscola; tan solo había podido llegar a tomar posesión personal de Vinarós, Benicarló y Peñíscola. (14) Le sucedería Arnau Soler (1319‑1327) quien proyectó la construcción del palacio ("La Torre") (hoy totalmente desaparecido) en San Mateo, para residencia de los maestres de la orden.

En 1320, Montesa recibiría su dotación material, haciéndose un registro de las rentas y derechos de cada uno de los castillos y lugares de la orden (15).

Para entrar en la orden como caballero se tenía que probar nobleza notoria (como nobles, caballeros, donceles, generosos o ciudadanos); y los frailes o clérigos solamente legitimidad y limpieza de sangre.

Las dignidades y cargos de la orden fueron: Maestre (autoridad suprema), Comendador Mayor (asumía la jurisdicción espiritual en ausencia del maestre), Clavero (a su cargo estaban las llaves del Sacro Convento), Obrero (cuidaba de todo lo referente a obras), Subcomendador (guarda o alcaide del castillo), Albaceas generales (administraban los bienes de caballeros y freires difuntos), Subclavero, Caballeros (tenían a su cargo las Encomiendas), Freiles clérigos (tenían a su cargo Vicarías, Prioratos y Retorías ), Lugarteniente General (ejercía la jurisdicción secular en ausencia del maestre. Era una especie de juez que sentenciaba los pleitos de los vasallos de la orden y entendía de todo lo concerniente al régimen económico de la misma).

A pesar de ser Montesa, con su castillo‑convento, casa central de la orden, hasta 1748 en que un terremoto destruyó el castillo, los maestres se establecieron en San Mateo, encrucijada de todas las rutas que venían del mar y subían a los valles montañeses, y de las bajadas hacia la costa; foco comercial – lanero y cerealista‑ de primera magnitud, y en la zona donde la orden poseía las mejores rentas y la mayor superficie.

 

  • EL PATRIMONIO DE LA ORDEN:
  • LA MENSA, MESA O TAULA MAESTRAL

Comprendía (16):

o       La balía de Cervera: con su castillo y la villa de Cervera, San Mateo, Traiguera, San Jorge, Chert, Canet lo Roig, La Jana y Cálig. Posteriormente se incorporaría Rosell al patrimonio de la orden tras un pleito mantenido con la Abadía de Benifasar a la que perteneció. (17)

o       La Comanda Mayor, integrada por la Tenencia de Cuevas de Vinromá, Albocácer, Salsadella, Tirig, Villanueva de Alcolea, Torre Endoménech y Serratella, y la Tenencia de Culla formada además por Benafigos y el desaparecido Molinell, por Adzaneta, Torre Embesora, Villar de Canes y Vistabella.

o       Las encomiendas de Benasal, Ares, Benicarló‑Vinaroz, Alcalá de Chivert (con Santa Magdalena de Pulpis), Onda (con sus lugares anexos de Tales y Artesa), Villafamés y Burriana.

o       La villa y castillo de Peñíscola, encomienda que perteneció al Comendador Mayor.

o       Las encomiendas de Montroy, Perpuchent, Ademuz y Castellfabib.

o       La balía de Moncada que comprendía la villa de este nombre, Carpesa, Borbotó y Masarrojos. Esta balía, junto con Benifaraig, Rocafort y Godella integraron el llamado Maestrat Nou de Montesa, disuelto en 1750 (18).

o       La balía de Sueca.

o       Las villas de Montesa y Vallada.

o       La encomienda de Silla (que pasó a Montesa por bula de Clemente XIII en 1761).

 

  • ORDEN DE SANTA MARIA DE MONTESA Y DE SAN JORGE DE ALFAMA

En 1399 el rey de Aragón Martín el Humano incorporó a la orden de Montesa la de San Jorge con aprobación del papa Benedicto XIII, verificándose con gran pompa la unión de las dos órdenes en acto solemne el 13 de abril.

El emblema de Montesa, que hasta entonces había sido una cruz florlisada en negro ("creu negra floronada") cambiaría por la cruz llana de gules de San Jorge. (19) Si bien el emblema adoptado fue el de la orden de San Jorge, la denominación popular por la que mayormente siguió conociéndose a la acrecentada orden continuó siendo "de Montesa".

La orden de San Jorge de Alfama (fundada por Pedro II de Aragón en 1201 y no aprobada por la Sede Apostólica hasta 1373) era propia de la Corona de Aragón. Tuvo por misión acudir en socorro de los pasajeros cristianos, frecuentemente robados y maltratados al pasar por el Coll de Balaguer (Tarragona).

En 1587, Felipe II incorporaría la orden de Montesa a la corona, por lo que el rey asumió la condición de Gran Maestre, al serlo de todas las órdenes por haber sido suprimida la dignidad por Sixto V. El Lugarteniente General adquirió mayor importancia, quedando como superior jerárquico de la orden y ser delegado del monarca. Se le consideraba como un virrey y en los pueblos de la orden "era recibido bajo palio y con vuelo de campanas".

Alfonso XIII, como Gran Maestre y administrador perpetuo de la orden, se sirvió resolver en 1913 que la orden recobrase la primitiva cruz florlisada y dispuso que la roja de San Jorge fuera centro de aquella.

Con la Constitución de Cádiz de 1812 los bienes de la orden pasan a la deuda pública. Posteriormente, al declararse extinguidos los señoríos territoriales, por las leyes desamortizadoras de 1835‑1836, la orden quedó reducida a una corporación nobiliaria de carácter honorífico. (20) En 1931, al proclamarse la República, las órdenes militares fueron suprimidas.

Los maestres, que desde su fundación hasta 1587, tuvo la orden fueron:

1)      Guillem de Eril

2)      Arnaldo de Soler

3)      Pedro de Thous

4)      Alberto de Thous

5)      Berenguer March

6)      Ramón de Corbera

7)      Guillem de Mousoríu

8)      Luis Despuig

9)      Felipe de Aragón

10)  Felipe de Boil

11)  Francisco Sanz

12)  Bernardo Despuig

13)  Francisco Llansol

14)  Pedro Luis Galcerán de Borja (hermano del padre de San Francisco de Borja).

 

En un principio fueron los caballeros Montesianos grandes y respetados por el ascetismo de los religiosos, su modesto vestir, sus ayunos y penitencias, su vida contemplativa y su heroico valor en defensa de la fe cristiana, pero andando los tiempos y echadas raíces "convirtiéndose en opulentos y poderosos, su modestia y humildad se volvió soberbia" perdiendo gran parte de su carácter monástico. (21) Por otra parte, de ellos también se ha escrito desempeñaron "hazañosos servicios a la cristiandad contra los moros, y al servicio de la real corona. (22)

 

  • EL MAESTRAT

Con el nombre Maestrat (= Maestrazgo), que en toda orden constituyó el patrimonio de la orden bajo la jurisdicción del maestre, comúnmente fue denominándose, a lo largo de los siglos, a la parte norte (la más extensa y próspera) de la mensa mesa o taula maestral, llegando a identificarse el Maestrazgo de Montesa con la zona en cuestión. La razón principal fue:

Aunque en los primeros tiempos de la orden todos los bienes eran comunales, dados los disturbios que la experiencia puso de manifiesto, la orden se vio obligada a hacer una partición de lugares y rentas (1330). Lo que correspondió al maestre se llamó Maestrazgo, las Encomiendas pasarían a los caballeros, y los Prioratos y Rectorías a los freires clérigos. Al maestre, a parte de otras posesiones, le correspondió la balía de Cervera. (23) Sería el Maestrat Vell, allí nacía la histórica denominación. Más adelante la jurisdicción del maestre fue ampliándose abarcando entonces esta extensa comarca. San Mateo, donde ya residían los maestres, fue erigida en la capital al ser cabeza de una extensa gobernación que comprendía 29 villas y lugares. Al frente estaba un gobernador con el título de Lugarteniente y Capitán del Maestrat Vell de Montesa. Este cargo fue suprimido en 1784 al entrar San Mateo en la jurisdicción común.

La "unidad" de los pueblos de Montesa en su región norte, se configuraría, igualmente, durante el extraordinario acontecimiento que tendría lugar entre 1409‑1410 a consecuencia de los trastornos producidos por el Cisma de Occidente que dividió a la cristiandad entre dos y tres papas enfrentados. El territorio de dominio montesiano se fragmentaría en dos partes por la designación de dos maestres que se disputaban la dignidad. Aunque no conocemos datos exactos de cuales fueron los territorios en que cada uno de ellos actuó, parece ser que Próxida (reconocido por Alejandro V) tuvo "en su poder algunos castillos y fortalezas de la parte de allá del Turia", mientras que Alemany (designado por Benedicto XIII, el Papa Luna), ejerció su jurisdicción sin trabas en el territorio norteño, próximo a la que sería Sede Pontificia de Peñíscola. Asimismo, al sentenciarse por un juez‑árbitro la anulación de los dos nombramientos, se facultó a Benedicto XIII para su provisión, ostentando éste, durante unos meses, la dignidad de maestre, convirtiéndose el distrito patrimonial del maestre en estado pontificio. (24)

Así pues, podemos definir al Maestrat, históricamente, como el compacto señorío de los maestres de la orden de Montesa en el norte del territorio valenciano, que según V. Forcada Martí (25) abarca "desde la línea de Aragón hasta la frontera de Cataluña dejando al NO Els Ports de Morella, al E la mar Mediterránea y, al mediodía, La Tinença d'Alcatén y Les Serres de les Palmes, siendo el territorio que perteneció a los "castillos árabes de Ares, Coves, Culla, Cervera, Peñíscola, Polpis y Xivert". Por otra parte la gran extensión de la histórica y vieja comarca del Maestrat, tradicionalmente, para mayor concreción se ha ido partiendo en dos mitades (26), atendiendo a su geografía: Alt i Baix Maestrat (= Alto y Bajo Maestrazgo). Su linde natural es la divisoria de aguas determinada por la sierra de Valldangel y Les Talaies d'Alcalá.

 

  • LA COMARCA HISTORICA DEL MAESTRAZGO

dividida, según el decir popular, en dos subcomarcas:

 

BAJO MAESTRAZGO (BAIX MAESTRAT)

·        CASTILLO DE CERVERA: ‑

o       Cervera (Cervera del Maestre)

o       San Mateo (Sant Mateu)

o       Traiguera

o       San Jorge (Sant Jordi del Maestrat) (Municipio desde 1655)

o       Chert (Xert)

o       Canet (Canet lo Roig)

o       La Jana

o       Cálig (Càlig)

o       Rosell

o       San Rafael del Río (Sant Rafel del Maestrat o del Riu) (Munici­pio independiente de Traiguera desde 1927)

 

·        CASTILLO DE PEÑISCOLA:

o       Peñíscola (Paníscola, Peníscola, Penyíscola)

o       Benicarló

o       Vinaroz (Vinarós)

 

·        CASTILLO DE CHIVERT:

o       Alcalá de Chivert (Alcalá de Xivert)

o       Alcocebre (Alcossebre) (Pertenece al Municipio de Alcalá de Chivert)

 

·        CASTILLO DE PULPIS:

o       Santa Magdalena de Pulpis (Santa Magdalena de Polpís)

 

 

ALTO MAESTRAZGO (ALT MAESTRAT)

 

·        CASTILLO DE ARES:

o       Ares del Maestre (Ares del Maestrat) *

 

·        CASTILLO DE LAS CUEVAS:

o       Cuevas de Vinromá (Les Coves de Vinromá o Les Coves d'Avinromá)*

o       Albocácer (Albocásser)

o       Salsadella (Salzedella)

o       Sarratella (Serratella)

o       Tirig

o       Torre de Endoménech (Torre d'Endomenech o la Torre dels Domenges)*

o       Villanueva de Alcolea (Vilanova d 'Alcolea)

 

·        CASTILLO DE CULLA:

o       Culla

o       Adzaneta (Atzeneta)*

o       Benafigos*

o       Torre Embesora (Torre d'En Besora)

o       Villar de Canes (Vilar de Cans)

o       Vistabella del Maestrazgo (Vistabella del Maestrat)*

o       Benasal (Benassal)

* Municipios que con la desaparición del maestre y de la gobernación de San Mateo, se asignan a otras comarcas geográficas colindantes.

 

A la vista de distintos estudios de comarcalización, para el Baix Maestrat se mantienen, generalmente, los límites históricos y tradicionales apuntados, si bien se le agrega a esta comarca la Tinança de Benifassá en el intento de establecer una división comarcal de la hoy llamada Comunidad Valenciana. La Tenencia de Benifasar es un apretado rincón con los pueblos que estuvieron bajo el feudo del Monasterio Cistercense de Benifasar, (construido en el siglo XIII): Bel, Baflestar, Bojar, Castell de Cabres, Corachar, Fredes y la Puebla de Benifasar (Actualmente la mayoría totalmente despoblados con emigración principalmente hacia el Bajo Maestrazgo). También hay quien a este territorio lo incluye dentro de la llamada Comarca de Morella dels Ports.

Referente al Alt Maestrat es más difícil mantener la unidad histórica del territorio. Dentro de la variedad de enfoques, hemos señalado con un asterisco aquellos municipios que se asignan a otras comarcas. Así, por ejemplo, mientras a las Cuevas de Vinromá, Torre Endoménech y Villanueva se les incluye, normalmente, en la Plana Alta, a Adzaneta, Vistabella y Benafigos se les asigna la comarca de Alcatén. En ocasiones, incluso Villafranca del Cid se incluye en el Alt Maestrat, cuyo ligazón histórico lo tiene con la Comarca de Morella, y contrariamente Ares del Maestre se agrega a Els Ports de Morella. Con disparidad de criterios, igualmente, se pueden encontrar las ubicaciones comarcales de Culla y Villar de Canes, etc.

Una muestra: La división comarcal que figura en la Gran Enciclopedia de la Región Valenciana, agrega al Baix Maestrat, como hemos señalado la Tenencia de Benifasar. L'Alt Maestrat lo integran, según esta obra, los municipios de Albocácer, Ares del Maestre, Benasal, Catí, Culla, Sarratella, Tirig, Torre Embesora, Villafranca del Cid y Villar de Canes.

 

SINGULAR TIERRA

Tierras las del Maestrat recubiertas de esplendor y llenas de proezas del pasado, embrujadas y amables, singulares sin más. Recubiertas de antiguo con agreste maleza, con covachas y abrigos adornados con características pinturas rupestres del Mesolítico, y entre cuyos montículos abundan los llamados poblados ibéricos. Pueblos donde perduran restos de calzadas del "camí dels romans" y la estructura arabigo‑medieval en sus casas y calles; donde perviven, en tradiciones y ermitas, recuerdos de oleadas de peste, plagas y sequías; lugares en los que sobrevíven motivos de la prosperidad del siglo XV de su comercio lanero, cerealista y viticultor. Tierras sembradas de monumentales templos y admirables castillos, testimonios de un tiempo donde las iglesias se coronaban con almenas y los castillos (la mayoría hoy totalmente arruinados) se culminaban con cruces. Iglesias en las que subsiste el fervor hecho belleza en orfebrería, en retablos o monumentos de piedra. Donde las cruces de término creus de terme o peirons, fueron uno de los ornamentos más típicos, auténtico símbolo espiritual en piedra primorosamente labrada. Gentes que guardan el arte popular, tradiciones y folklores y que a diario veneran sus campos y también contemplan su mar, testigos ambos, además de sus esfuerzos, de demasiadas guerras y crueles matanzas. Tierras con el recuerdo vivo de dos figuras históricas universalmente conocidas y familiarmente queridas por todos estos pueblos: San Vicente Ferrer, un santo extraordinario, y Pedro de Luna, un papa polémico en su derecho y grande en su manifestación.

Tierras nuestras. De gran interés histórico y etnográfico, que han hecho exclamar al literato E. García Luengo (27): "El Maestrazgo de Montesa constituye uno de esos espectáculos que anonadan».  

 


 

NOTAS

(1) Observaciones sobre la Hª Natural, Geogr., Agric., Poblc. y Frutos del Reino de Valencia, Madrid, 1795, t. I, pp. 28 y Is.

(2) Geografía Gral. del R. de Valencia, prov. de Castellón, Barcelona, 1913, p.170.

(3) Giorgio della Roeca, Guía Mancumunidad Turística del Maestrazgo, 1977

(4) M. Milián Mestre, Morella y sus Puertos, Barcelona, 1967, p. 22.

(5) Estudios de comarcalización regional y provincial:

J. Soler, Nomenclátor Geográfic del País Valenciá, Valéncia 1970.

P. Bono y cols., División Comarcal del País Valenciano, Valencia 1978

E. Beut Belenguer, Los Comarques Valencianes, Valencia, 1970

P. Pérez Puchal, La comarcalización del Territorio Valenciano en "Estudios Geográficos” vol. XL, Madrid 1979.

La comarcalització al País Valenciá, varios autores, Valéncia 1980.

J. Sancho Comíns, Las comarcas Castellonenses en "Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura" (B.S.C.C.), t. LVII, 1981, pp. 157‑191.

J. Sancho Comíns y cols., Atlas de la Prov. de Castellón, Castellón 1982.

El profesor López Gómez ha puesto de manifiesto las dificultades que entraña la utilización de nombres históricos en la comarcalización (El nombre comar­cal Maestrazgo en "Estudios Geográficos, vol. 40, Madrid 1979, pp. 7‑24).

(6) M. Betí Bonfill, Morella y el Maestrazgo en la Edad Media, Castellón 1972, p. 21 y ss.

(7) M. Gual Camarena, Reconquista de la zona castellonense en B.S.C.C., t. XXV, 1949, pp. 417‑441.

(8) J. B. Simó Castillo, Peñíscola, ciudad histórica y morada del Papa Luna, 2ª edic. Barcelona, 1982, pp. 75 y ss.

(9) Les quatre grans cróniques, Barcelona, 1971, p. 83.

(10) M. Viciana, Crónica de Valencia, Valencia, 1564, p. 141.

(11) El mapa político medieval en el norte castellonense en “Penyagolosa", no 14, 1977.

(12) La meta secreta de los Templarios. Barcelona, 1979, p. 22.

(13) Bula Ad fructus uberis. El documento íntegro, escrito en latín, así como otra variada documentación fundamental de la orden se halla en el Archivo Histó­rico Nacional de Madrid (A. H. N.), Sec. OO.MM. Manusc. Montesa.

Reproducción de la citada bula se encuentra en dos importantes obras dedicadas a la fundación, estatutos, progresos y particularidades de esta orden; son:

Josep de Villarroya, Real Maestrazgo de Montesa etc., Valencia, 1787.

Hippolyto Samper, Montesa Ilustrada, Valencia, 1651.

(14) Joan Borrás Jarque, Història de Vinarós, Tortosa 1929, p. 33.

(15) Existe abundante documentación en que se especifican las condiciones de ser­vidumbre, prestaciones bélicas, económicas, etc. en el A.H.N. Sec. OO.MM.

(16) C. Sarthou Carreres, op. cit., pp. 160‑162.

(17) M. Betí Bonfill, op. cit., 15 y ss.

(18) Gran Enciclopedia de la Región Valenciana, t. 6, pp. 283‑284.

(19) El Papa Luna en su bula de confirmación lo describe así: crucem rubeam in corum superioribus vestis albis in latere sinistro de ferre temantur.

(20) Gran Enc. Reg. Valenciana, Valencia 1973, t. 7, p. 203.

(21) J. Balbás, El libro de la prov. de Castellón, reedic. 1981, p. 186.

(22) G. Escolano y J. B. Perales, Décadas Hª Gral. de Valencia y su Reino, Valen­cia‑Madrid, 1879, t. II, p. 459.

(23) J. Balbás, op. cit., p. 189.

(24) J. B. Simó Castillo, op. cit., pp. 143‑144.

Terminó tan anómala situación con la designación por Benedicto XIII de Ro­meo de Corbera como maestro (1410). Este dedicó grandes atenciones para reorganizar la orden dictando normas por las que regirse las distintas en­comiendas y cargos (Archivo del Reino de Valencia. Clero)

(25) Inventario de los castillos de la provincia en "Penyagolosa", nº 11 y 12,1975.

(26) V. Forcada Martí en “Penyagolosa", no 11, 1975.

(27) El Maestrazgo (Libro de viajes de varios autores), Castellón 1958, p. 75.


JUAN B. SIMO CASTILLO

EL MAESTRAZGO HISTORICO

PUBLICACIONES DEL CENTRO DE ESTUDIOS DEL MAESTRAZGO

CUADERNO Nº 1 ‑ AGOSTO, 1982

 

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