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EL
AUTENTICO MAESTRAZGO Maestrazgo
viene de maestre, señor, jefe o primera dignidad de una orden militar.
El maestrazgo constituía el territorio de su jurisdicción y asignación
económica. La dignidad de maestre de las órdenes militares estuvo
investida de numerosas preminencias, jurisdicciones y facultades, así
como cuantiosas pertenencias y réditos.
En el Reino de
Valencia recibió el nombre de Maestrat (= Maestrazgo), en el siglo XIV,
un extenso territorio del sector norte de la actual provincia de
Castellón, tomándolo del de maestre de la orden de Montesa a la que
perteneció. Así pues, la denominación comarcal y la unidad histórica del
territorio, procede de la jurisdicción que tuvieron durante siglos los
maestres de la orden de Montesa. Y aunque el intento de establecer una
división comarcal sistemática de la región valenciana es reciente, en la
grandiosa obra de A. J. Cavanilles (1), donde se esquematiza el primer
mapa comarcal provincial, se respeta el criterio histórico de Maestrazgo
de Montesa. Asimismo, el célebre historiador‑geógrafo C. Sarthou
Carreres (2), al comentar las demarcaciones histórico ‑ naturales de
nuestra provincia afirma: “podemos señalar en nuestra provincia tres
comarcas bien delimitadas por tradiciones, costumbres, dialectos y
especial idiosincrasia. Son: La Plana, el Aragón Castellonense y las
villas y lugares que pertenecían al Maestrazgo”. Por otra parte, a lo
largo de los siglos (desde el siglo XIV a nuestros días), la tradición
popular ha recogido de algún modo la conciencia de este tipo de
afinidades comunes existentes entre los pueblos del antiguo Maestrazgo,
manteniéndose siempre vivo en sus gentes el concepto de "comarca" del
Maestrat, subdividiendo la gran extensión de su territorio, para mayor
concreción, en dos mitades, Alt y Baix Maestrat.
La preponderancia
económico‑cultural del Maestrazgo de Montesa en el norte valenciano
extendió su área de influencia a zonas próximas, con las cuales, de otra
parte, se ha hallado vinculado por una serie de similitudes históricas,
geográficas, artísticas y de buena vecindad, con lo cual la denominación
Maestrazgo, en ocasiones, se hace extensible a comarcas bien definidas
desde muy antiguo como son la de Morella y Tinança de Benifassá, y que
nada tienen que ver con el Maestrazgo de Montesa. Es por ello que hoy el
nombre de Maestrazgo traspasa sus propios límites y hasta parece perder
su propia significación histórica. Así, un extenso rincón perteneciente
a las provincias de Castellón y Teruel, a partir de 1970, se engloba,
por su proximidad geográfica, singular parentesco histórico‑artístico y
por buscar un quehacer común, en su deseo de superación, y
pasan a formar la Mancomunidad Turística denominada del Maestrazgo. (3)
De esta mancomunidad forman parte tierras que si pertenecieron al
auténtico Maestrazgo y de ahí el tomar tal designación, pero otros
pueblos son de la comarca de Els Ports de Morella, y el tercer grupo lo
integran pueblos turolenses. Pero éste no es el Maestrazgo histórico, es
un nuevo maestrazgo, el Maestrazgo de la Mancomunidad Turística. Tampoco
Morella tiene nada que ver con el verdadero Maestrazgo, pues nunca
perteneció, ni ella ni su comarca, a orden militar alguna. El considerar
a la monumental e histórica ciudad parte del mismo (así como a los
restantes municipios de la mencionada Mancomunidad) proviene de 1849, en
que fue nombrada capital de la llamada Comandancia General del
Maestrazgo, (con jurisdicción en tierras valencianas, aragonesas y hasta
catalanas) después de haber desempeñado la capitanía carlista con el
general Cabrera, el llamado "tigre del Maestrazgo". (4)
Igualmente el nombre
de Maestrazgo ha trascendido a las denominaciones geográficas,
entendiéndose con él una gran superficie norteña valenciana, árida y
solitaria, montañosa y perdida.
También la
denominación Maestrat (Alt y Baix) se aplica actualmente en diferentes
estudios de comarcalización sin que, en la mayoría de casos, se tengan
en cuenta los límites históricos, puesto que las delimitaciones atienden
a otras diversas razones. (5)
En las páginas que van
a continuación intentamos hacer una síntesis de los fundamentos
históricos de la extensa, antigua, popular y entrañable comarca del
Maestrat de Montesa.
- LAS ORDENES MILITARES EN LA
RECONQUISTA DE LA ZONA NORTE CASTELLONENSE
Las órdenes militares
fueron instituciones religioso‑militares que tenían como finalidad
combatir a los infieles. Tuvieron su origen en el siglo XI, al surgir la
devoción por los cristianos de visitar los Santos Lugares, lo cual trajo
como consecuencia la aparición de unas organizaciones destinadas a
proteger a los peregrinos de todo tipo de peligros. Con el tiempo estas
organizaciones ampliarían sus objetivos, dedicándose a defender con las
armas las distintas rutas. Nacían las órdenes religioso-militares; entre
ellas la de San Juan del Hospital y la del Templo de Salomón.
Hospitalarios y
Templarios, al tiempo que fueron haciéndose imprescindibles en Tierra
Santa, se difundían rápidamente por los reinos de España (s. XIII). El
poder real hubo de ir confiando a las órdenes militares la defensa de
las inseguras fronteras de los territorios conquistados, acabando por
ser dominio de las mismas las regiones fronterizas y estando activamente
en todas las empresas militares importantes.
Sus proezas admiraron
a los príncipes de tal forma que Alfonso de Aragón, en su vejez y sin
sucesión, legó en testamento su reino a tres órdenes militares, entre
éstas la del Hospital y la del Temple (1131). Tan curioso testamento no
se cumplió; las órdenes renunciaron a la donación a cambio de ciertas
concesiones y reservas, entre las cuales se concedían distintos
castillos, con sus respectivos distritos, a las citadas órdenes una vez
fuesen conquistados a los sarracenos. (6)
La conquista del
entonces reino árabe valenciano la llevaría a cabo Jaime I (de 1232 a
1245), pero sin duda fue la consecuencia natural de los esfuerzos, tanto
políticos como guerreros, de los reyes anteriores; asimismo en el ánimo
de conquista tuvo gran importancia el éxito conseguido por el
Conquistador en esta zona norte castellonense. (7) Jaime I para llevar a
cabo sus empresas de conquista precisó pactar con prelados, órdenes
militares, ricos‑hombres y caballeros quienes le ayudaron a cambio de un
reparto de las tierras conquistadas a los moros.
Hallándose Jaime I
ante Burriana (1233), acudieron al deseo del Conquistador los
Hospitalarios, ante el abandono al monarca de algunos barones y las
urgencias del asedio. Hugo de Follalquer (castellán hospitalario de la
orden) facilitó medios en tan desesperada situación. Correspondió el rey
a la colaboración hospitalaria con estimadas franquicias y una amplia
confirmación de las donaciones de los reyes predecesores. De este modo
el Hospital quedaría señor del castillo de Cervera "una vez tomado a los
sarracenos".
El importante enclave
árabe de Peñíscola (8) se entregaría pacíficamente a Jaime I, en 1233,
tras haber éste conquistado Burriana y después del frustrado intento
protagonizado en 1225. Incorporado el castillo de Peñíscola al orbe
cristiano, los maestres o castellanes del Temple (Ramón Patot) y
Hospital (Hugo de Follalquer), dice la Crónica de Jaime 1 (9), acuden
alegando ante los moros que a ellos correspondían los castillos del
entorno peñiscolano por donación de los reyes anteriores, y aduciendo
que si Peñíscola, lo pus honrat logar, se había rendido no debían tener
deshonra en hacerlo ellos también.
Pocos días después se
entregaban los castillos de Chivert, Cervera, Pulpis.... unos al
monarca, otros a los maestres o castellanes de las órdenes. De este
modo, las órdenes militares del Hospital de San Juan de Jerusalén y la
orden del Templo de Salomón, a partir de 1233 poseerían:
- Los Hospitalarios el castillo de Cervera,
con todos sus términos y pertenencias. Sería la Encomienda
(hospitalaria) de Cervera de la Frontera, origen del famoso bailío.
- Los Templarios, igualmente por
privilegios anteriores, tomarían bajo su dominio los castillos de
Chivert, Pulpis y Culla. Por otra parte, en tratado realizado por Jaime
II con la orden, en 1294, (10) se concedían a la orden el castillo de
Peñíscola, el de Ares y el de Cuevas de Vinromá, con todos sus términos
y pertenencias.
Las dos órdenes, hecha
realidad la conquista del territorio valenciano, se establecieron en la
comarca repoblándola. Ambas habían prestado una importante colaboración
en su conquista, y, después, establecidas serían como un ejército
permanente para la guerra contra los árabes. No obstante, hasta
principios del siglo XIV, la zona sufre las consecuencias de una serie
de tensiones y confluencias de intereses de señores, reyes y órdenes que
fueron alternando su dominio en distintos castillos.
- BREVES DATOS DE “LOS
CASTILLOS" QUE POSTERIORMENTE INTEGRARIAN EL LLAMADO MAESTRAZGO
En
el lenguaje político medieval la palabra "castillo" (castrum)
significaba tanto fortaleza pétrea de fines militares, como una unidad
geográfica de territorio bajo su protección, constituyente de un
distrito o señorío feudal con común jurisdicción e incluso costumbres.
Tras la reconquista,
el territorio de la actual provincia de Castellón quedó parcelado en un
mosaico de castells. Es decir, una trama de jurisdicciones, heredada de
los árabes. Esta, división territorial tenía mucho que ver con diversas
circunstancias de carácter geográfico y guardaba estrecha relación con
factores humanos y culturales. Es por ello, observa Sánchez Adell (11)
que esta correlación entre las unidades históricas y los factores
geográficos debería ser tenida más en cuenta a la hora de establecer las
divisiones comarcales.
CASTILLO DE ARES (CASTELL
DARES)
-
Cuenca hidrográfica de la alta
Carbonera.
-
Ares del Maestre (Ares del
Maestrat).
-
Conquistado a los árabes en
1232, fue enclave real y señorío de Artal de Alagón. En 1294 pasó a la
orden del Temple.
CASTILLO DE LAS CUEVAS (CASTELL
DE LES COVES)
CASTILLO DE CULLA (CASTELL
DE CULLA)
-
Cuenca de Montlleó
-
Culla
-
Adzaneta (Atzeneta)
-
Benafigos
-
Molinell (desaparecido)
-
Torre Embesora (Torre d'En
Besora)
-
Villar de Canes (Vilar de
Cans)
-
Vistabella del Maestrazgo (Vistabella
del Maestrat)
-
Benasal (Benassal)
-
Fue señoreado por Pedro I a
fines del siglo XI, siendo donado a los Templarios por Pedro II en
1213. Reconquistado por Jaime I en 1234, pasaría a Blasco de Alagón
en 1235, luego a su hija Constanza, casada con Guillén de Anglesola,
y después al hijo de éstos que lo conservaría hasta 1303 en que lo
vendió a la orden del Temple.
CASTILLO DE CERVERA (CASTELL
DE CERVERA)
o Cuenca
hidrográfica media de los ríos o ramblas Sénia valenciano, Cervol y
Cervera.
o Cervera
-
San Mateo (Sant
Mateu)
-
Chert (Xert) (con el Molinar y Barçella, sus
anejos)
-
La Jana (Con Carrascal)
-
Traiguera (incluía los actuales términos de San
Jorge‑‑‑SantJordi del Maestrat, antes Mas dels Estellers‑ y San
Rafael del Río ‑Sant Rafel del Maestrat o Sant Rafel del Riu‑.
-
Canet (Canet lo Roig)
-
Cálig (Cálig)
-
Rosell (Se incorporaría a los Hospitalarios
tras un pleito con el convento de Benifasar)
o Donado por
Ramón Berenguer IV a la orden de los Hospitalarios. Entrega confirmada
por Alfonso, II en 1171, por Pedro II en 1208 y por Jaime I en 1233 al
tomar posesión de él Hugo de Follalquer, maestre o castellán del
Hospital.
CASTILLO DE PEÑISCOLA (CASTELL
DE PANISCOLA 0 PENISCOLA)
o Cuenca
hidrográfica baja de los ríos o ramblas Sénia, Cervol, Cervera y
Pulpis.
o Peñíscola (Paníscola,
Peníscola o Penyiscola)
o Benicarló
o Vinaroz
(Vinarós)
o Irta o Hirta
(desaparecido)
-
Conquistado por Jaime I en 1233, pasó a
Guillén II de Moncada, volviendo al poder real, en 1289 es señorío
de Artal de Alagón, en 1293 Jaime II lo incorpora a la corona para
el año siguiente donarlo al Temple.
CASTILLO DE PULPIS (CASTELL
DE POLPIS)
o Cuenca alta y
media de la rambla de Polpis.
o Santa
Magdalena de Pulpis (Santa Magdalena de Polpís)
o Concedido en
1189 por Alfonso II a los Templarios, si bien volvió después al poder
de los moros. Tras la reconquista de Peñíscola fue donado a la orden
de Calatrava, en 1244, para después pasar a los Templarios en 1286.
CASTILLO DE CHIVERT (CASTELL
DE XIVERT)
o Cuenca baja
del río de Coves.
o Alcalá de
Chivert (Alcalá de Xivert).
o Importante en
la época del Cid. Dado por Alfonso II, en 1169, a los Templarios. En
1225 Jaime I lo donaría a Rodrigo Ximénez de Luesia, para rectificar
después, en 1233, y entregarlo al Temple.
- CON LOS BIENES TEMPLARIOS Y
HOSPITALARIOS SE CREARA UNA NUEVA ORDEN
Mientras la orden del
Hospital, después de 1291, se acomodaría a las nuevas circunstancias
defendiendo al Mediterráneo de los musulmanes, la orden del Temple
constituyó una organización multinacional extendida por toda Europa, y
que escapaba a jurisdicciones civiles y eclesiásticas. Se ha dicho de
los Templarios eran un estado dentro del estado y una iglesia dentro de
la iglesia. La orden se enriqueció rápidamente gracias a la protección
de papas y reyes y a las cuantiosas donaciones que recibían.
Dice Juan G. Atienza
(12) que fueron estas tierras norteñas valencianas meta esotérica de los
Templarios que buscaron en ellas una respuesta a los fines misteriosos
de la orden, de ahí el deseo Templario de poseer los castillos
mencionados, dándose por ello una de las concentraciones más fuertes de
fortalezas en sus manos.
No obstante, poco iban
a disfrutar los Templarios de sus posesiones en esta comarca, pues Jaime
II, obedeciendo órdenes papales, proclamó la extinción en Aragón de la
milicia del Temple, pidiendo a maestres y caballeros la entrega de sus
fortalezas. Había sido Felipe IV el Hermoso de Francia, el cual sometió
a los barones flamencos rebeldes y al papado (doméstico en Aviñón), en
su intento de controlar totalmente sus estados y súbditos, y del que
escapaba a su dominio la orden del Temple (rica, poderosa e
independiente), quien acusó a la orden de hereje y criminal,
coaccionando al papa, marioneta en sus manos, para que fuese abolida. El
papa Clemente V, en bula del 13 de marzo de 1312, dispuso su abolición.
Mientras por Europa eran perseguidos e incluso quemados vivos (en la
hoguera moriría el gran maestre Jacobo Molay) sus inmensos bienes eran
repartidos. Suprimida la orden y confiscados sus bienes, surgió la
leyenda.
En el Reino de
Valencia, el sagaz monarca Jaime II entendiendo que la grandiosa
herencia templaria iba a enriquecer a los caballeros Hospitalarios, con
el peligro de hacerles tan poderosos como lo habían sido los Templarios,
creyó oportuno, con los bienes recibidos de la orden extinguida, crear
una nueva orden, sin el carácter general de aquella, a la que sumase
cuanto tenían y poseían los Hospitalarios en tierras valencianas,
compensando a éstos con castillos, villas y lugares en Cataluña y
Aragón (entre ellos Monzón, Orta, Miravet, Cantavieja, Vich, Berga,
Ripoll) La nueva orden sería meramente «valenciana y sustituiría a la
disuelta en la guarnición de las costas levantinas contra invasiones
musulmanas. Sería la orden de Montase.
- LA ORDEN DE SANTA MARIA DE
MONTESA
El rey Jaime II
proyectó, con los bienes Templarios y Hospitalarios, la creación de una
nueva orden, propia del territorio valenciano, y que prestaría grandes
servicios en las guerras contra los árabes. Con tal propósito envió
diferentes embajadas al pontífice Clemente V, quien no se avino a la
petición. Accedió el sucesor, Juan XXII, pero condicionando a que la
orden llevara el título de Santa Maria de Montesa y no de Montereal como
pretendía el monarca, concediendo su licencia desde Aviñón, donde
residía, en bula expedida el 10 de junio de 1317. (13) En ella se dice;
- La nueva orden religiosa y militar tenía
como objetivo contener las crueles invasiones de sarracenos en el Reino
de Valencia, para mayor honra y gloria de Dios.
- Nacía bajo la regla del Cister y como
filial de la de Calatrava.
- La casa solar de la orden sería el
castillo de Montesa (Valencia).
- Incorporaba y aplicaba, para siempre,
todos los bienes, créditos, honores, derechos, jurisdicciones, vasallos,
etc. en el Reino de Valencia de la extinguida orden del Temple, así como
también lo poseído por la orden del Hospital.
- Maestre y freires debían prestar al rey
de Aragón todos los servicios y la ayuda necesaria en efectos y gentes
de guerra, como lo habían hecho Hospitalarios y Templarios.
- Etc.
Cuatro bulas
pontificias posteriores completaban las normas para su implantación.
Los primeros
integrantes de la nueva orden de Montesa fueron diez caballeros de la
orden de Calatrava, los cuales hicieron la regla y los estatutos. Pero,
a pesar de las prescripciones del papa y de los vehementes deseos del
rey por instituir la orden, surgieron algunas dificultades, los
Hospitalarios se resistían a entregar sus bienes y el maestre de la
orden de Calatrava, a quien según la bula papal fundacional le estaba
encomendada la erección de la nueva orden, armar caballeros, etc.,
receloso por la fundación, puso ciertos obstáculos. Finalmente el 22 de
julio de 1319 tendría lugar la fundación de la orden. En la Capilla del
Palacio del Obispo de Barcelona, reunidos el Comendador Mayor de
Calatrava, los Abades de Santa Creus, de Benifasar y de Valldigna,
Caballeros militares, de las órdenes de San Juan del Hospital, de San
Jorge y de la Merced, y muchos Caballeros de la Corte Real; tras la misa
solemne, vistieron el hábito y profesaron la orden de Calatrava Guíllem
de Eril y otros más. A continuación el Abad de Santa Creus, autorizado
por el papa, nombró primer maestre de Montesa a frey Guíllem de Eril,
quien acto seguido ejerció la facultad de admitir a 8 nuevos
componentes. Quedaba real y canónicamente instituida la orden. 1
El maestre, enfermo,
delegó su función en frey Erimán de Eroles quien recibió el juramento de
fidelidad y homenaje de estos pueblos comarcanos en San Mateo, el 31 de
agosto de 1319.
Frey Guillem de Eril,
primer maestre de Montesa, moriría en ese mismo año en el castillo de
Peñíscola; tan solo había podido llegar a tomar posesión personal de
Vinarós, Benicarló y Peñíscola. (14) Le sucedería Arnau Soler
(1319‑1327) quien proyectó la construcción del palacio ("La Torre") (hoy
totalmente desaparecido) en San Mateo, para residencia de los maestres
de la orden.
En 1320, Montesa
recibiría su dotación material, haciéndose un registro de las rentas y
derechos de cada uno de los castillos y lugares de la orden (15).
Para entrar en la
orden como caballero se tenía que probar nobleza notoria (como nobles,
caballeros, donceles, generosos o ciudadanos); y los frailes o clérigos
solamente legitimidad y limpieza de sangre.
Las dignidades y
cargos de la orden fueron: Maestre (autoridad suprema), Comendador Mayor
(asumía la jurisdicción espiritual en ausencia del maestre), Clavero (a
su cargo estaban las llaves del Sacro Convento), Obrero (cuidaba de todo
lo referente a obras), Subcomendador (guarda o alcaide del castillo),
Albaceas generales (administraban los bienes de caballeros y freires
difuntos), Subclavero, Caballeros (tenían a su cargo las Encomiendas),
Freiles clérigos (tenían a su cargo Vicarías, Prioratos y Retorías ),
Lugarteniente General (ejercía la jurisdicción secular en ausencia del
maestre. Era una especie de juez que sentenciaba los pleitos de los
vasallos de la orden y entendía de todo lo concerniente al régimen
económico de la misma).
A pesar de ser Montesa,
con su castillo‑convento, casa central de la orden, hasta 1748 en que un
terremoto destruyó el castillo, los maestres se establecieron en San
Mateo, encrucijada de todas las rutas que venían del mar y subían a los
valles montañeses, y de las bajadas hacia la costa; foco comercial –
lanero y cerealista‑ de primera magnitud, y en la zona donde la orden
poseía las mejores rentas y la mayor superficie.
- EL PATRIMONIO DE LA ORDEN:
- LA MENSA, MESA O TAULA
MAESTRAL
Comprendía (16):
o La balía de
Cervera: con su castillo y la villa de Cervera, San Mateo, Traiguera,
San Jorge, Chert, Canet lo Roig, La Jana y Cálig. Posteriormente se
incorporaría Rosell al patrimonio de la orden tras un pleito mantenido
con la Abadía de Benifasar a la que perteneció. (17)
o La Comanda
Mayor, integrada por la Tenencia de Cuevas de Vinromá, Albocácer,
Salsadella, Tirig, Villanueva de Alcolea, Torre Endoménech y Serratella,
y la Tenencia de Culla formada además por Benafigos y el desaparecido
Molinell, por Adzaneta, Torre Embesora, Villar de Canes y Vistabella.
o Las encomiendas
de Benasal, Ares, Benicarló‑Vinaroz, Alcalá de Chivert (con Santa
Magdalena de Pulpis), Onda (con sus lugares anexos de Tales y Artesa),
Villafamés y Burriana.
o La villa y
castillo de Peñíscola, encomienda que perteneció al Comendador Mayor.
o Las encomiendas
de Montroy, Perpuchent, Ademuz y Castellfabib.
o La balía de
Moncada que comprendía la villa de este nombre, Carpesa, Borbotó y
Masarrojos. Esta balía, junto con Benifaraig, Rocafort y Godella
integraron el llamado Maestrat Nou de Montesa, disuelto en 1750 (18).
o La balía de
Sueca.
o Las villas de
Montesa y Vallada.
o La encomienda
de Silla (que pasó a Montesa por bula de Clemente XIII en 1761).
- ORDEN DE SANTA MARIA DE
MONTESA Y DE SAN JORGE DE ALFAMA
En 1399 el rey de
Aragón Martín el Humano incorporó a la orden de Montesa la de San Jorge
con aprobación del papa Benedicto XIII, verificándose con gran pompa la
unión de las dos órdenes en acto solemne el 13 de abril.
El emblema de Montesa,
que hasta entonces había sido una cruz florlisada en negro ("creu negra
floronada") cambiaría por la cruz llana de gules de San Jorge. (19) Si
bien el emblema adoptado fue el de la orden de San Jorge, la
denominación popular por la que mayormente siguió conociéndose a la
acrecentada orden continuó siendo "de Montesa".
La orden de San Jorge
de Alfama (fundada por Pedro II de Aragón en 1201 y no aprobada por la
Sede Apostólica hasta 1373) era propia de la Corona de Aragón. Tuvo por
misión acudir en socorro de los pasajeros cristianos, frecuentemente
robados y maltratados al pasar por el Coll de Balaguer (Tarragona).
En 1587, Felipe II
incorporaría la orden de Montesa a la corona, por lo que el rey asumió
la condición de Gran Maestre, al serlo de todas las órdenes por haber
sido suprimida la dignidad por Sixto V. El Lugarteniente General
adquirió mayor importancia, quedando como superior jerárquico de la
orden y ser delegado del monarca. Se le consideraba como un virrey y en
los pueblos de la orden "era recibido bajo palio y con vuelo de
campanas".
Alfonso XIII, como
Gran Maestre y administrador perpetuo de la orden, se sirvió resolver en
1913 que la orden recobrase la primitiva cruz florlisada y dispuso que
la roja de San Jorge fuera centro de aquella.
Con la Constitución de
Cádiz de 1812 los bienes de la orden pasan a la deuda pública.
Posteriormente, al declararse extinguidos los señoríos territoriales,
por las leyes desamortizadoras de 1835‑1836, la orden quedó reducida a
una corporación nobiliaria de carácter honorífico. (20) En 1931, al
proclamarse la República, las órdenes militares fueron suprimidas.
Los maestres, que
desde su fundación hasta 1587, tuvo la orden fueron:
1) Guillem de Eril
2) Arnaldo de Soler
3) Pedro de Thous
4) Alberto de Thous
5) Berenguer March
6) Ramón de Corbera
7) Guillem de Mousoríu
8) Luis Despuig
9) Felipe de Aragón
10) Felipe de Boil
11) Francisco Sanz
12) Bernardo Despuig
13) Francisco Llansol
14) Pedro Luis Galcerán de Borja (hermano del
padre de San Francisco de Borja).
En un principio fueron
los caballeros Montesianos grandes y respetados por el ascetismo de los
religiosos, su modesto vestir, sus ayunos y penitencias, su vida
contemplativa y su heroico valor en defensa de la fe cristiana, pero
andando los tiempos y echadas raíces "convirtiéndose en opulentos y
poderosos, su modestia y humildad se volvió soberbia" perdiendo gran
parte de su carácter monástico. (21) Por otra parte, de ellos también se
ha escrito desempeñaron "hazañosos servicios a la cristiandad contra los
moros, y al servicio de la real corona. (22)
Con
el nombre Maestrat (= Maestrazgo), que en toda orden constituyó el
patrimonio de la orden bajo la jurisdicción del maestre, comúnmente fue
denominándose, a lo largo de los siglos, a la parte norte (la más
extensa y próspera) de la mensa mesa o taula maestral, llegando a
identificarse el Maestrazgo de Montesa con la zona en cuestión. La razón
principal fue:
Aunque en los primeros
tiempos de la orden todos los bienes eran comunales, dados los
disturbios que la experiencia puso de manifiesto, la orden se vio
obligada a hacer una partición de lugares y rentas (1330). Lo que
correspondió al maestre se llamó Maestrazgo, las Encomiendas pasarían a
los caballeros, y los Prioratos y Rectorías a los freires clérigos. Al
maestre, a parte de otras posesiones, le correspondió la balía de
Cervera. (23) Sería el Maestrat Vell, allí nacía la histórica
denominación. Más adelante la jurisdicción del maestre fue ampliándose
abarcando entonces esta extensa comarca. San Mateo, donde ya residían
los maestres, fue erigida en la capital al ser cabeza de una extensa
gobernación que comprendía 29 villas y lugares. Al frente estaba un
gobernador con el título de Lugarteniente y Capitán del Maestrat Vell de
Montesa. Este cargo fue suprimido en 1784 al entrar San Mateo en la
jurisdicción común.
La "unidad" de los
pueblos de Montesa en su región norte, se configuraría, igualmente,
durante el extraordinario acontecimiento que tendría lugar entre
1409‑1410 a consecuencia de los trastornos producidos por el Cisma de
Occidente que dividió a la cristiandad entre dos y tres papas
enfrentados. El territorio de dominio montesiano se fragmentaría en dos
partes por la designación de dos maestres que se disputaban la dignidad.
Aunque no conocemos datos exactos de cuales fueron los territorios en
que cada uno de ellos actuó, parece ser que Próxida (reconocido por
Alejandro V) tuvo "en su poder algunos castillos y fortalezas de la
parte de allá del Turia", mientras que Alemany (designado por Benedicto
XIII, el Papa Luna), ejerció su jurisdicción sin trabas en el territorio
norteño, próximo a la que sería Sede Pontificia de Peñíscola. Asimismo,
al sentenciarse por un juez‑árbitro la anulación de los dos
nombramientos, se facultó a Benedicto XIII para su provisión, ostentando
éste, durante unos meses, la dignidad de maestre, convirtiéndose el
distrito patrimonial del maestre en estado pontificio. (24)
Así pues, podemos
definir al Maestrat, históricamente, como el compacto señorío de los
maestres de la orden de Montesa en el norte del territorio valenciano,
que según V. Forcada Martí (25) abarca "desde la línea de Aragón hasta
la frontera de Cataluña dejando al NO Els Ports de Morella, al E la mar
Mediterránea y, al mediodía, La Tinença d'Alcatén y Les Serres de les
Palmes, siendo el territorio que perteneció a los "castillos árabes de
Ares, Coves, Culla, Cervera, Peñíscola, Polpis y Xivert". Por otra parte
la gran extensión de la histórica y vieja comarca del Maestrat,
tradicionalmente, para mayor concreción se ha ido partiendo en dos
mitades (26), atendiendo a su geografía: Alt i Baix Maestrat (= Alto y
Bajo Maestrazgo). Su linde natural es la divisoria de aguas determinada
por la sierra de Valldangel y Les Talaies d'Alcalá.
dividida, según el decir popular, en dos subcomarcas:
BAJO MAESTRAZGO (BAIX MAESTRAT)
·
CASTILLO DE CERVERA: ‑
o Cervera
(Cervera del Maestre)
o San Mateo (Sant
Mateu)
o Traiguera
o San Jorge (Sant
Jordi del Maestrat) (Municipio desde 1655)
o Chert (Xert)
o Canet (Canet lo
Roig)
o La Jana
o Cálig (Càlig)
o Rosell
o San Rafael del
Río (Sant Rafel del Maestrat o del Riu) (Municipio independiente de
Traiguera desde 1927)

·
CASTILLO DE PEÑISCOLA:
o Peñíscola (Paníscola,
Peníscola, Penyíscola)
o Benicarló
o Vinaroz
(Vinarós)
· CASTILLO
DE CHIVERT:
o Alcalá de
Chivert (Alcalá de Xivert)
o Alcocebre (Alcossebre)
(Pertenece al Municipio de Alcalá de Chivert)
· CASTILLO
DE PULPIS:
o Santa Magdalena
de Pulpis (Santa Magdalena de Polpís)
ALTO MAESTRAZGO (ALT MAESTRAT)
· CASTILLO
DE ARES:
o Ares del
Maestre (Ares del Maestrat) *
· CASTILLO
DE LAS CUEVAS:
o Cuevas de
Vinromá (Les Coves de Vinromá o Les Coves d'Avinromá)*
o Albocácer (Albocásser)
o Salsadella (Salzedella)
o Sarratella (Serratella)
o Tirig
o Torre de
Endoménech (Torre d'Endomenech o la Torre dels Domenges)*
o Villanueva de
Alcolea (Vilanova d 'Alcolea)
· CASTILLO
DE CULLA:
o Culla
o Adzaneta (Atzeneta)*
o Benafigos*
o Torre Embesora
(Torre d'En Besora)
o Villar de Canes
(Vilar de Cans)
o Vistabella del
Maestrazgo (Vistabella del Maestrat)*
o Benasal (Benassal)
*
Municipios que con la desaparición del maestre y de la gobernación de
San Mateo, se asignan a otras comarcas geográficas colindantes.
A la vista de
distintos estudios de comarcalización, para el Baix Maestrat se
mantienen, generalmente, los límites históricos y tradicionales
apuntados, si bien se le agrega a esta comarca la Tinança de Benifassá
en el intento de establecer una división comarcal de la hoy llamada
Comunidad Valenciana. La Tenencia de Benifasar es un apretado rincón con
los pueblos que estuvieron bajo el feudo del Monasterio Cistercense de
Benifasar, (construido en el siglo XIII): Bel, Baflestar, Bojar, Castell
de Cabres, Corachar, Fredes y la Puebla de Benifasar (Actualmente la
mayoría totalmente despoblados con emigración principalmente hacia el
Bajo Maestrazgo). También hay quien a este territorio lo incluye dentro
de la llamada Comarca de Morella dels Ports.
Referente al Alt
Maestrat es más difícil mantener la unidad histórica del territorio.
Dentro de la variedad de enfoques, hemos señalado con un asterisco
aquellos municipios que se asignan a otras comarcas. Así, por ejemplo,
mientras a las Cuevas de Vinromá, Torre Endoménech y Villanueva se les
incluye, normalmente, en la Plana Alta, a Adzaneta, Vistabella y
Benafigos se les asigna la comarca de Alcatén. En ocasiones, incluso
Villafranca del Cid se incluye en el Alt Maestrat, cuyo ligazón
histórico lo tiene con la Comarca de Morella, y contrariamente Ares del
Maestre se agrega a Els Ports de Morella. Con disparidad de criterios,
igualmente, se pueden encontrar las ubicaciones comarcales de Culla y
Villar de Canes, etc.
Una muestra: La
división comarcal que figura en la Gran Enciclopedia de la Región
Valenciana, agrega al Baix Maestrat, como hemos señalado la Tenencia de
Benifasar. L'Alt Maestrat lo integran, según esta obra, los municipios
de Albocácer, Ares del Maestre, Benasal, Catí, Culla, Sarratella, Tirig,
Torre Embesora, Villafranca del Cid y Villar de Canes.
SINGULAR TIERRA
Tierras
las del Maestrat recubiertas de esplendor y llenas de proezas del
pasado, embrujadas y amables, singulares sin más. Recubiertas de antiguo
con agreste maleza, con covachas y abrigos adornados con características
pinturas rupestres del Mesolítico, y entre cuyos montículos abundan los
llamados poblados ibéricos. Pueblos donde perduran restos de calzadas
del "camí dels romans" y la estructura arabigo‑medieval en sus casas y
calles; donde perviven, en tradiciones y ermitas, recuerdos de oleadas
de peste, plagas y sequías; lugares en los que sobrevíven motivos de la
prosperidad del siglo XV de su comercio lanero, cerealista y viticultor.
Tierras sembradas de monumentales templos y admirables castillos,
testimonios de un tiempo donde las iglesias se coronaban con almenas y
los castillos (la mayoría hoy totalmente arruinados) se culminaban con
cruces. Iglesias en las que subsiste el fervor hecho belleza en
orfebrería, en retablos o monumentos de piedra. Donde las cruces de
término creus de terme o peirons, fueron uno de los ornamentos más
típicos, auténtico símbolo espiritual en piedra primorosamente labrada.
Gentes que guardan el arte popular, tradiciones y folklores y que a
diario veneran sus campos y también contemplan su mar, testigos ambos,
además de sus esfuerzos, de demasiadas guerras y crueles matanzas.
Tierras con el recuerdo vivo de dos figuras históricas universalmente
conocidas y familiarmente queridas por todos estos pueblos: San Vicente
Ferrer, un santo extraordinario, y Pedro de Luna, un papa polémico en su
derecho y grande en su manifestación.
Tierras nuestras. De
gran interés histórico y etnográfico, que han hecho exclamar al literato
E. García Luengo (27): "El Maestrazgo de Montesa constituye uno de esos
espectáculos que anonadan».
NOTAS
(1) Observaciones
sobre la Hª Natural, Geogr., Agric., Poblc. y Frutos del Reino de
Valencia, Madrid, 1795, t. I, pp. 28 y Is.
(2) Geografía Gral.
del R. de Valencia, prov. de Castellón, Barcelona, 1913, p.170.
(3) Giorgio della
Roeca, Guía Mancumunidad Turística del Maestrazgo, 1977
(4) M. Milián Mestre,
Morella y sus Puertos, Barcelona, 1967, p. 22.
(5) Estudios de
comarcalización regional y provincial:
J. Soler,
Nomenclátor Geográfic del País Valenciá, Valéncia 1970.
P. Bono y cols.,
División Comarcal del País Valenciano, Valencia 1978
E. Beut Belenguer,
Los Comarques Valencianes, Valencia, 1970
P. Pérez Puchal, La
comarcalización del Territorio Valenciano en "Estudios Geográficos” vol.
XL, Madrid 1979.
La comarcalització
al País Valenciá, varios autores, Valéncia 1980.
J. Sancho Comíns,
Las comarcas Castellonenses en "Boletín de la Sociedad Castellonense de
Cultura" (B.S.C.C.), t. LVII, 1981, pp. 157‑191.
J. Sancho Comíns y
cols., Atlas de la Prov. de Castellón, Castellón 1982.
El profesor López
Gómez ha puesto de manifiesto las dificultades que entraña la
utilización de nombres históricos en la comarcalización (El nombre
comarcal Maestrazgo en "Estudios Geográficos, vol. 40, Madrid 1979, pp.
7‑24).
(6) M. Betí Bonfill,
Morella y el Maestrazgo en la Edad Media, Castellón 1972, p. 21 y ss.
(7) M. Gual
Camarena, Reconquista de la zona castellonense en B.S.C.C., t. XXV,
1949, pp. 417‑441.
(8) J. B. Simó
Castillo, Peñíscola, ciudad histórica y morada del Papa Luna, 2ª edic.
Barcelona, 1982, pp. 75 y ss.
(9) Les quatre grans
cróniques, Barcelona, 1971, p. 83.
(10) M. Viciana,
Crónica de Valencia, Valencia, 1564, p. 141.
(11) El mapa
político medieval en el norte castellonense en “Penyagolosa", no 14,
1977.
(12) La meta secreta
de los Templarios. Barcelona, 1979, p. 22.
(13) Bula Ad fructus
uberis. El documento íntegro, escrito en latín, así como otra variada
documentación fundamental de la orden se halla en el Archivo Histórico
Nacional de Madrid (A. H. N.), Sec. OO.MM. Manusc. Montesa.
Reproducción de la
citada bula se encuentra en dos importantes obras dedicadas a la
fundación, estatutos, progresos y particularidades de esta orden; son:
Josep
de Villarroya, Real Maestrazgo de Montesa etc., Valencia, 1787.
Hippolyto
Samper, Montesa Ilustrada, Valencia, 1651.
(14) Joan Borrás
Jarque, Història de Vinarós, Tortosa 1929, p. 33.
(15) Existe
abundante documentación en que se especifican las condiciones de
servidumbre, prestaciones bélicas, económicas, etc. en el A.H.N. Sec.
OO.MM.
(16) C. Sarthou
Carreres, op. cit., pp. 160‑162.
(17) M. Betí Bonfill,
op. cit., 15 y ss.
(18) Gran
Enciclopedia de la Región Valenciana, t. 6, pp. 283‑284.
(19) El Papa Luna en
su bula de confirmación lo describe así: crucem rubeam in corum
superioribus vestis albis in latere sinistro de ferre temantur.
(20) Gran Enc. Reg.
Valenciana, Valencia 1973, t. 7, p. 203.
(21) J. Balbás, El
libro de la prov. de Castellón, reedic. 1981, p. 186.
(22) G. Escolano y
J. B. Perales, Décadas Hª Gral. de Valencia y su Reino,
Valencia‑Madrid, 1879, t. II, p. 459.
(23) J. Balbás, op.
cit., p. 189.
(24) J. B. Simó
Castillo, op. cit., pp. 143‑144.
Terminó tan anómala
situación con la designación por Benedicto XIII de Romeo de Corbera
como maestro (1410). Este dedicó grandes atenciones para reorganizar la
orden dictando normas por las que regirse las distintas encomiendas y
cargos (Archivo del Reino de Valencia. Clero)
(25) Inventario de
los castillos de la provincia en "Penyagolosa", nº 11 y 12,1975.
(26) V. Forcada
Martí en “Penyagolosa", no 11, 1975.
(27) El Maestrazgo
(Libro de viajes de varios autores), Castellón 1958, p. 75.
JUAN B. SIMO CASTILLO
EL MAESTRAZGO HISTORICO
PUBLICACIONES DEL CENTRO DE
ESTUDIOS DEL MAESTRAZGO
CUADERNO Nº 1 ‑ AGOSTO, 1982
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